Un gordito bajo palos
e pequeños casi ninguno queríamos jugar de portero. Seguro que muchos de vosotros habéis vivido esta historia en vuestro patio del colegio. El gordito siempre era elegido en último lugar y le tocaba la portería. Ese inhóspito lugar que (casi) nadie quería ocupar. Al fin y al cabo todos soñamos



