José Antonio Gallardo perdió la vida por un choque fortuito con Baltazar cuando su carrera como guardameta apenas empezaba a despegar en el Club Deportivo Málaga.
Natural del barrio de Martiricos, en la capital malacitana, empezó su carrera bajo palos en la cantera del equipo blanquiazul dando el salto a la primera plantilla en 1984, donde hizo su debut en la máxima categoría en un duelo ante la Real Sociedad disputado el 9 de septiembre de ese mismo año.
De gran envergadura. Además de para mucho tenía una virtud muy valorada en el fútbol moderno en los porteros, buen juego con los pies. “El guardián de Martiricos” fue un adelantado a su tiempo.

Fatalidad en Balaídos
Pero aquella gran carrera que despuntaba nunca llegó a término por una fatídica tragedia. Corría el 21 de diciembre de 1986. Aquel día el CD Málaga visitaba al Celta de Vigo. En el minuto 18 el infortunio se iba a cebar con Gallardo.
Tratando de interceptar un balón suelto en el área choca fortuitamente con el delantero Baltazar quedando inconsciente en el suelo. Inmediatamente es trasladado al hospital de Vigo donde le detectaron una triple fisura en el hueso parietal izquierdo.
A los días pese a presentar una parálisis facial le dieron el alto pudiendo regresar a Málaga, pero el 7 de enero fue ingresado de nuevo al sufrir mareos y vómitos. Permaneció en coma varios días por una hemorragia cerebral y pese a ser intervenido quirúrgicamente nada pudieron hacer por salvarle la vida. Falleció con tan solo 25 años el 15 de enero de 1987.
Muy afectado por todo lo ocurrido Baltazar le acompañó en el hospital y rezó junto a su familia deseando una recuperación que tristemente no llegó.
A Gallardo le otorgaron a título póstumo el Trofeo Zamora de Segunda División. Apenas había encajado 13 goles en 18 partidos disputados aquella temporada y, el equipo de su vida le homenajeó poniendo su nombre a la puerta 13 de La Rosaleda.




