El 10 de diciembre del 2000, en la jornada 14, los blancos se midieron el Celta de Vigo.

Tras el 1-0 de Iván Helguera, Figo se sacó de la chistera esta maravilla poco antes del descanso. Una obra de arte en la que dejó atrás a tres jugadores celestes y la picó sobre la salida del portero.
Roberto Carlos cerró el marcador poniendo el 3-0 definitivo. Aquella temporada los blancos lograron romper el ciclo vencedor del Barcelona y levantaron su vigésimo octavo título de Liga.



