Por entonces el “Chiquito” defendía la portería de Estudiantes de La Plata y, aprovechó toda su envergadura (1,95), para elevarse por encima de todos y libre de marca conectar un cabezazo a la salida de un córner botado por Marcelo Couceiro que terminó en el fondo de la portería de Racing de Avellaneda.

Este tanto en el último suspiro significó el empate para los “Pincharrata” en aquel duelo del Torneo Clausura de 1996.



