Sucedió en una tanda de penaltis de un torneo polaco, en la que al futbolista se le ocurrió cambiar de idea a última hora.

Se perfiló para ejecutar el lanzamiento con la pierna derecha y finalmente disparó con la puntera de la zurda, dejando a propios y extraños boquiabiertos. La pelota se coló por el medio de la portería sin que el guardameta se explicase lo que acababa de suceder.



