Si por algo destacó Vialli fue por la espectacularidad de sus goles. Eran su seña de identidad, pues tenía una capacidad especial para realizar remates acrobáticos.
El 24 de enero de 1988 la Sampdoria visitó al Empoli.

Los genoveses se las prometían muy felices pero los locales se adelantaron 2-0 en la primera mitad. Entonces apareció el acróbata del gol, Gianluca Vialli.
En 3 minutos se vistió de superhéroe y en lo que va del 55′ al 58′ igualó el partido para la Sampdoria.
Esta chilena de Vialli sirvió para firmar el 2-2. Pocos recordarán el resultado de aquel choque, pero este gol del delantero italiano es inolvidable.



