En la final de la Champions League de 2002, se enfrentaban Bayern Leverkusen y Real Madrid.

Se acercaba el descanso 1-1 en el marcador. Zinedine Zidane recibe un centro muy elevado de Roberto Carlos y se saca de la chistera esta genialidad para poner el definitivo 2-1, que a la postre llevaba al Real Madrid a la cima de Europa una vez más.
Con aquel gol de Zidane los blancos conquistaban la «Novena», su competición preferida, que no volverían a ganar hasta 12 años más tarde.



