Fue el primero de los 186 goles en 710 partidos que logró el eterno capitán del Liverpool en la 17 temporadas que defendió la camiseta del equipo de sus amores.

El gol condensó en una jugada todas las virtudes que Gerrard mostró a lo largo de su carrera. Gran zancada, desborde y potente disparo.
Llegó en el minuto 69 y significó el tercer tanto del 4-1 que los de Anfield le endosaron al Sheffield Wednesday en la decimoséptima jornada de aquella Premier League.



