Un milagro llamado Hellas Verona

Años 80, el Calcio presume de ser el campeonato más potente. Las estrellas de sus equipos así lo certifican.

Cada fin de semana se podía ver por los campos de Italia a Maradona, Platini, Sócrates, Rummenigge, Falcao o Zico.

El Hellas Verona era un equipo de gran solera, pero que se pasaba la vida en la Serie B y quería buscar un hueco entre los grandes del país transalpino.

La década no comenzó demasiado bien, ya que, en 1981 el equipo coqueteó con el descenso a la tercera categoría. Necesitaban un cambio radical.

El Hellas Verona dio la mayor sorpresa de la historia del Calcio en 1985

El Hellas Verona dio la mayor sorpresa de la historia del Calcio en 1985 (Fuente: www.goal.com)

Un auténtico emblema del club, Emiliano Mascetti, tomó las riendas como director deportivo. Junto a él llegó a Verona el entrenador Osvaldo Bagnoli. En su primera temporada lograron el ansiado ascenso a la Serie A.

Renovando a los “gialloblu

Con un presupuesto muy ajustado apostaron por jóvenes talentos que no tuviesen muchas oportunidades en los equipos grandes.

Así llegaron Pietro Fanna procedente de la Juventus, Luciano Marangon que militaba en la Roma, Luigi Sacchetti de la Fiorentina o Tricella del Inter.

Necesitaban una estrella. La guinda del pastel fue el brasileño Dirceu, que militaba en el Atlético de Madrid.

El estilo de juego de Bagnoli se basaba en simplificar al máximo. Fútbol directo. Cuantos menos toques para llegar al área rival mucho mejor. Y no les fue nada mal.

Osvaldo Bagnoli dio un nuevo enfoque táctico al Hellas Verona

Osvaldo Bagnoli dio un nuevo enfoque táctico al Hellas Verona (Fuente: www.gazzetta.it)

Durante la primera campaña en Serie A, 82-83, lograron un más que meritorio cuarto puesto. Además en la Copa llegaron hasta la final .

Ganaron 2-0 en el Marcantonio Bentegodi a la Juventus, pero tres días más tarde en Turín, Rossi y Platini le dieron la vuelta endosándoles un 3 a 0.

Por primera vez en su historia el Hellas Verona jugaba competición europea, la Copa de la UEFA 83-84. En primera ronda eliminaron al Estrella Roja, pero no pasaron de los dieciseisavos de final, al ser eliminados por el Sturm Graz austríaco.

En Liga se volvieron a codear con los poderosos, alcanzando el sexto puesto y, de nuevo llegaron a la final de Copa, que en esta ocasión perdieron ante la Roma.

Elkjaer Larsen y Baresi pugnando por el balón en un Hellas Verona vs AC MIlan

Elkjaer Larsen y Baresi pugnando por el balón en un Hellas Verona vs AC MIlan (Fuente: www.vavel.com)

 

Un sueño hecho realidad

Los “gialloblu” querían ir un pasito más allá en la 84-85 y se reforzaron para dar ese salto de calidad.

El objetivo número uno era Lothar Matthäus, pero el centrocampista alemán se decantó por el Bayern de Múnich.

Fijaron el tiro en otro mediocentro teutón, Hans-Peter Briegel. Un portento físico, campeón de 400 metros lisos, que además tenía un exquisito toque de balón. Un llegador nato que ese año sumó goles muy importantes para el Hellas Verona.

Para la punta de lanza se decidieron por el Elkjaer Larsen, delantero tanque del Lokeren, que había cuajado una buena Eurocopa ’84, en la que Dinamarca fue eliminada por España en semis.

Briegel y Rummenigge tras un Hellas Verona vs Inter

Briegel y Rummenigge tras un Hellas Verona vs Inter (Fuente: www.facebook.com)

No tenían grandes nombres. No eran estrellas de relumbrón, pero tenían algo más importante. Juntos eran un gran equipo. Empezaron a demostrarlo desde la primera jornada, ganando 3-1 al Nápoles de un recién aterrizado Maradona.

Tal y como hiciera Gentile en el Mundial del 82, el corpulento Briegel secó al astro argentino aquella tarde en Verona .

En la quinta jornada tenían un duelo de alta enjundia, les visitaba la todopoderosa Juventus de Platini que esa temporada ganaría la Copa de Europa.

De aquel partido hay una imagen grabada para todos los aficionados del Hellas Verona. Elkjaer Larsen hizo una internada antológica zafándose de todos los zagueros “bianconeri” que salieron a su paso. En el transcurso perdió una bota y marcó descalzo.

Pasaban los partidos y desde la primera jornada no habían soltado el liderato. Al finalizar la primera vuelta sólo habían perdido un encuentro y encajado 7 goles. Toda Italia creía que se desinflarían, pero su fe era inquebrantable.

 

Y llega el Scudetto

Entre febrero y marzo les esperaba un calendario durísimo. Tenían que demostrar que podían dar el do de pecho. El 10 de febrero visitaban el Stadio Friuli de Udine.

En la primera parte dominaron subiendo el 0-3 en el marcador, pero los locales empataron. Ahí los “gialloblu”  sacaron todo su coraje para ganar por 3-5 en un partido delicioso.

La semana siguiente les visitaba el Inter, segundo clasificado. Comenzaron perdiendo, pero un testarazo de Briegel sirvió para mantener el liderato. Sin tiempo para acomodarse,  7 días después lograron arrancar otro valioso empate frente a la Juventus en el Stadio Comunale.

A esos encuentros le siguieron sendas victorias contra otros grandes equipos, Roma (1-0) y Fiorentina (1-3). Habían superado la prueba de fuego. Ya nadie dudaba de su candidatura al Scudetto.

 

A falta de cinco jornadas perdieron contra el Torino en casa. Aún así mantenían el liderato con una ventaja de 4 puntos sobre sus cuatro perseguidores, Juventus, Torino, Sampdoria e Inter.

El Hellas Verona no volvió a fallar. Mantuvieron el envite con los turineses hasta la penúltima jornada. Jugaban en Bérgamo frente al Atalanta y la afición “Scaligeri” se desplazó en masa. Un empate les bastaba para ganar el Scudetto.

Los locales se adelantaron en el 43’, pero en el minuto 5 del segundo tiempo Elkjaer Larsen aprovechó un balón suelto para hacer el empate más dulce en la historia de Verona. Lo habían conseguido.

 

Tras el éxito, los grandes de Italia desmantelaron el equipo, pero para aquella plantilla el Hellas Verona siempre tendrá un lugar en su corazón.

Como Romeo y Julieta cuatro siglos antes, el Hellas Verona vivió un idilio con el Scudetto durante la temporada 84-85. Este romance no surgió de la pluma de Shakespeare, fue fruto del trabajo incansable de sus futbolistas.

El Hellas Verona conquistó el Scudetto el 12 de mayo de 1985 en Bérgamo

El Hellas Verona conquistó el Scudetto el 12 de mayo de 1985 en Bérgamo (Fuente: thesefootballtimes.co)