El Paquete Rubio

En enero de 1969, de padre croata y madre serbia, nacía circunstancialmente en Alemania uno de los mejores jugadores balcánicos de todos los tiempos.

Por ese motivo su inicio en el mundo del fútbol se dio en los Stuttgart Kickers. A los 10 años su familia regresó a Yugoslavia, concretamente a Zagreb, por lo que el pequeño Robert ingresó en las categorías inferiores del Croacia de Zagreb (Actual Dinamo), donde debutaría marcando con 18 años.

Tras esto su padre intentó sin éxito que le hicieran un contrato profesional, a lo que el entrenador (Miroslav Blazevic) se negó y le despidió diciendo:

Si triunfa en el fútbol me comeré mi carnet de entrenador

 

 

Prosinecki ganó la Copa de Europa de 1991 con el Estrella Roja

Ganó la Copa de Europa de 1991 con el Estrella Roja(Fuente: www.sportball.es)

Su familia se mudó a Belgrado y consiguió fichar sin coste por el Estrella Roja, donde poco después adquiriría un papel fundamental en el medio campo.

En 1987 saltó a la fama al vencer en el torneo juvenil en Chile, una Yugoslavia formada por Boban, Suker, Mijatovic o Jarni entre otros. Nuestro protagonista fue nombrado mejor jugador del torneo.

Seguramente este hecho insignificante fue la primera piedra o el primer pequeño logro del incipiente fútbol yugoslavo.

La extinta república balcánica viviría durante su último lustro de existencia los mejores años futbolísticos de su historia, esos años en los que el fútbol yugoslavo estaba de moda.

Dragan Džajić fue el impulsor de aquel gran Estrella Roja

Dragan Džajić fue el impulsor de aquel gran Estrella Roja (Fuente: www.srbijadanas.com)

Un equipo de ensueño

El principal culpable de todo esto fue un ex jugador serbio y director deportivo del Estrella Roja desde 1979, Dragan Džajić.

Se marcó como objetivo el engrandecimiento del club hasta alzarse con el mayor torneo continental, la Copa de Europa. Para ello confeccionó una plantilla de jóvenes talentos venidos de todos los rincones del conglomerado de nacionalidades yugoslavo, e incluso de fuera.

El conocido como «Mago» Dragan, uno de los más ilustres jugadores yugoslavos de todos los tiempos, cambió la filosofía de su juego, en una arriesgada apuesta por el juego vistoso y los jugadores de calidad.

Atrajo al club de su vida a jugadores como nuestro protagonista (seguramente el más talentoso de todos), el macedonio Darko Pancev, el montenegrino Dejan Savicevic, Sinisa Mihajlovic (considerado el mejor lanzador de faltas de la historia), Vladimir Jugovic (a los atléticos os debería sonar) o el rumano de origen serbio Miograd Belodedici (un defensa de esos que sacaban el balón jugado siempre)

La plantilla de aquel Estrella Roja estaba repleta de talento

La plantilla de aquel Estrella Roja estaba repleta de talento (Fuente: clubsoffoorball.blogspot.com)

Una anécdota que no viene a cuento, pero me muero si no recuerdo el chascarrillo que rodea a este virtuoso jugador rumano, que jugó en el Valencia.

En Mestalla se le recuerda más que por su fútbol, por rodearse siempre de bellas mujeres y por una leyenda negra, la de llevar siempre una pistola prendida al cinto. Todo un estereotipo de mafioso de Europa del Este.

Seguramente no triunfó porque en aquella época se valoraban más los centrales de toda la vida, que estos que se llevan más ahora.

Miodrag Belodedici, un central con un exquisito toque de balón

Miodrag Belodedici, un central con un exquisito toque de balón (Fuente: www.pinterest.es)

La Estrella se apaga

Tras conquistar Liga y Copa, este elenco de ensueño se plantó en Bari para disputar la final de la Copa de Europa de 1991, en la que se vencerían al otro equipo de moda, el Olympique de Marsella de Papin (Balón de Oro 1991).

Ambos clubes destacaban por el juego vistoso y la expectación era máxima, pero la presión pudo a los dos equipos y el partido acabó 0-0 tras un tosco y rocoso encuentro que los balcánicos se llevaron en los penaltis.

Plantilla del Estrella Roja posando con la Copa de Europa

Plantilla del Estrella Roja posando con la Copa de Europa (Fuente: www.lasoga.org)

La guerra de Yugoslavia se había iniciado en marzo de ese mismo año, tras la irrupción de un nacionalismo centrifugo que acabaría desintegrando el país.

La Copa de Europa de 1991 había supuesto un escaparate para estos jóvenes y talentosos jugadores. Este éxodo esparció por toda Europa las joyas futbolísticas de Yugoslavia.

De todos los clubes balcánicos salieron jugadores en busca de paz y dinero a cambio de mucha, mucha calidad.

En el caso de nuestro protagonista, Ramón Mendoza le convenció para fichar por el Real Madrid entrenado por Radomir Antic, a cambio de unos 550 millones (otros dicen 1000M) de pesetas y un salario de 2 millones de dólares, sería el mejor pagado de la plantilla.

Hay que recordar que ningún jugador yugoslavo podía abandonar por ley su Liga sin haber cumplido 25 años, lo que obligó a la intervención de la FIFA.

Se dice que todos los informes recomendaban el fichaje de  Dejan Savicevic, pero Mendoza se enamoró del vistoso juego del “Paquete Rubio” nada más verlo.

Prosinecki recaló en las filas del Real Madrid en el verano de 1991

Prosinecki recaló en las filas del Real Madrid en el verano de 1991 (Fuente: as.com)

El calvario ibérico

Su primera temporada sufrió varias lesiones y recaídas, enfrentamientos con los médicos y una depresión agravada por el estallido de la guerra de los Balcanes y la situación de su familia. Solo jugó 3 partidos esa temporada.

Las dos siguientes temporadas, primero con Benito Floro, jugó de mediocentro. Su estado físico no era bueno y esa posición no le favorecía.

Con Del Bosque recuperó algo de forma, pero el miedo a recaer de sus lesiones musculares y la falta de apoyo de afición y directiva fueron determinantes a la hora de pedir salir del club.

Se marchó cedido al Oviedo, entrenado por un viejo conocido, Radomir Antic. Además allí había dos compatriotas, Jankovic y Jerkan que ayudarían a mejorar su frágil estado de ánimo.

Renunció a la mayor parte de su salario, cobrando 230 millones de pesetas, de los cuales, 130 se hacía cargo el club merengue.  En el Principado mostró su mejor versión, volviendo a ser ese jugador técnico y eléctrico que cautivó a toda Europa.

Prosinecki recuperó su nivel en el Oviedo

Prosinecki recuperó su nivel en el Oviedo (Fuente: www.lavozdeasturias.es)

Tras esta gran temporada Antic recaló en el Atletico de Madrid, lo que propició una negociación que habría llegado a buen puerto de no ser por la intromisión del F.C Barcelona, que finalmente se haría con los servicios del croata a cambio de 500 millones de pesetas por 3 temporadas.

Mendoza muy a su pesar tuvo que dejarle marchar por la mala situación económica del club merengue.

Con Johan Cruyff no le fue mejor que en la capital, lesiones, suplencias y poco más. Al año siguiente con Bobby Robson fue más de lo mismo, lo que propició su salida al Sevilla, donde no pudo evitar el descenso a pesar de volver a jugar con regularidad.

Prosinecki en su aciaga etapa como culé

Prosinecki en su aciaga etapa como culé (Fuente: es.besoccer.com)

Cuesta abajo y sin frenos

En 1997 volvió al Croacia de Zagreb donde si consiguió títulos a nivel nacional y continuidad.

Robert Prosinecki, conocido como “El Paquete Rubio” es un ejemplo de falta total de profesionalidad, se dice que fumaba más de 40 cigarrillos al día, de ahí su apodo.

Se vio involucrado en multitud de salidas nocturnas. Además mantenía unos hábitos alimenticios y de descanso muy alejados de lo que se exige a un jugador profesional.

Cuentan que se fumaba un cigarrillo durante el descanso de cada partido. Años después de su retirada fue ridiculizado con un anuncio televisivo rememorando su “mala vida”.

 

A pesar de todo esto fue un jugador espectacular, con una técnica privilegiada, de esos que enamoran a la gente con dos jugadas, un mago del balón.

 

Imagino que todo lo demás no le permitió llegar hasta donde podía haber llegado en el fútbol. Aun así, ostenta el privilegio de ser el primer y único jugador en marcar un gol en dos mundiales con dos selecciones distintas.

El 50% de los futbolistas fuman, pero no lo reconocen. Me relaja y nadie vive 100 años. Porque deje de fumar no voy a correr más. Miren a Romario en qué forma está. ¿Es que él no sale por las noches?

En los últimos tiempos, ya como seleccionador de Bosnia, se le ha visto con un aspecto desaliñado y con bastante sobrepeso, imagino que hay cosas que nunca cambian…

Prosinecki nunca se ha preocupado en exceso por cuidar la línea

Prosinecki nunca se ha preocupado en exceso por cuidar la línea (Fuente: www.abc.es)