Hasta siempre Brujo

Hoy quiero homenajear a uno de esos jugadores que tienen la extraña peculiaridad de ser queridos en todos los estadios.

Enrique Castro “Quini” nació en Oviedo y vivió allí hasta que su familia se trasladó a las afueras de Avilés por motivos laborales.

Comenzó jugando en su colegio e incluso rechazó (según dicen, por su padre) una oferta del Oviedo por estar en la misma categoría que el equipo del Brujo y evitar trastornos a la familia.

Quini, un mito del sportinguismo

Quini, un mito del sportinguismo (Fuente: www.20minutos.es)

Sería finalmente en un partido contra el Sporting B, al que hizo 4 goles, lo que le llevó a defender la camiseta rojiblanca en 2ª división. Corría el año 68.

Al año siguiente, no solo consiguió el preciado ascenso del club a Primera, también se alzó con el pichichi. El primero de los 7 que ostenta (2 de 2ª).

En 1970 fue internacional por primera vez con la absoluta. Por cierto con la selección sufrió la lesión más grave de su carrera. En el 73, cuando el mismísimo George Best le fracturó el pómulo de un codazo y le dejó en el dique seco casi un año.

Quini, un maestro del gol

Quini, un maestro del gol (Fuente: www.rtve.es)

El gol en la sangre

El club tuvo que utilizar el llamado derecho de retención para que no cambiara de aires y este sería tal vez su único desencuentro con la afición sportinguista, que no encajó bien que quisiera jugar en un grande. Los pitos se tornaron en aplausos tras un póker de goles del Brujo.

En la 78-79 consiguió la mejor clasificación histórica sportinguista, campeón de invierno y subcampeón de Liga.

Tras varios pichichis (4 en 1ª) el F.C Barcelona pagó por Quini 82 millones de las antiguas pesetas al Sporting en el verano de 1980.

Quini coincidió con Maradona en el FC Barcelona

Quini coincidió con Maradona en el FC Barcelona (Fuente: www.lavanguardia.com)

La peor experiencia

Casualmente el 1 de marzo se cumplen 38 años de la historia más rocambolesca de su vida. A la salida de su casa fue secuestrado a punta de pistola, supuestamente por un grupo Ultra Batallón Catalano-Español, que se atribuyó el secuestro en protesta porque un equipo “separatista” no podía ganar la liga.

El mítico Alexanco, gran amigo de Quini, hizo de portavoz de la familia con los medios y con los secuestradores hasta dar con él. Se dice que un policía permaneció en casa de Quini los 25 días.

También que el propio Núñez, Alexanco y Gaspart durmieron la primera noche en casa del Brujo.Imaginad a «Floren» durmiendo en casa de Ramos o de Benzema porque no aparecen.

Quini goleó para el Barcelona durante cuatro campañas

Quini goleó para el Barcelona durante cuatro campañas (Fuente: www.pinterest.es)

El Barça pidió el aplazamiento de su partido, que le fue denegado. Tras 25 días de secuestro y a través de una cuenta en Suiza, donde el club había pagado el rescate, dan con los secuestradores. Tres parados zaragozanos que tienen a Quini retenido en un taller mecánico de la capital maña.

Le daban de comer bocadillos del bar de enfrente, que español es todo. Quini retiró la acusación y perdonó a los secuestradores, que fueron condenados entre otras cosas a indemnizarle económicamente.

Quini en el momento de la liberación

Quini en el momento de la liberación (Fuente:www.elperiodico.com)

El Barça perdió aquella Liga que se llevó la Real Sociedad, pero Quini fue pichichi una vez más.

Años después volvería a su casa, al Molinón, donde se retiró en 1987, aunque ha permanecido ligado al club hasta su muerte.

Quini con la Selección Española

Quini con la Selección Española (Fuente: www.rtve.es)

Siempre con una sonrisa

Es de sobra conocido su carácter alegre y su sentido del humor, que podía convertir al Brujo en un autentico diablo.

Cuentan que en alguna ocasión durante la concentración le robó las llaves del autocar al conductor y lo aparcó en otro lugar.

Quini, genio y figura

Quini, genio y figura (Fuente: cadenaser.com)

El propio Cundi, compañero de Quini, cuenta como le robó su coche nuevo para conducirlo por los embarrados campos de Mareo en pleno invierno y dejarlo completamente cubierto de barro aparcado en el círculo central del campo. Dicen que tal era el lodazal del campo que tardaron dos días en poder sacarlo.

A otro compañero le metió una caja llena de cacas de perro bajo el asiento y le obligó a circular con ese hedor insoportable hasta que descubrió “el pastel” días después.

Quini, sportinguismo en vena

Quini, sportinguismo en vena (Fuente: srsportinguista.blogspot.com)

A Redondo, le clavó las suelas de unas botas camperas nuevas al suelo del vestuario.  O como cuando a otro compañero que estrenaba botas le introdujo una cucharilla de café bajo la plantilla.

Al rato el compañero se quejaba que le hacían daño y que corría raro. Quini, sin parar de reír solo le gritaba “pégala de cuchara, de cuchara”.