Una jugada que sigue atormentado la cabeza de cualquier inglés y que fue toda un explosión de alegría para el pueblo argentino, que vio en aquel duelo una batalla más de la Guerra de las Malvinas.
Detrás de aquellos siete futbolistas hay una historia, todos ellos quedaron marcados por esos 10 segundos en los que el “10” recorrió los 60 metros que le separaban de la portería sin que nadie fuese capaz de quitarle el balón.
Habían pasado apenas cuatro minutos de “la mano de Dios” que sirvió para abrir el marcador el marcador en aquel histórico Argentina vs Inglaterra, cuando Héctor Enrique cedió la pelota al “Pelusa” cerca del círculo central, nada más controlarla con un giro se zafó de dos rivales y fue dejando atrás a todo aquel que salió a su paso para anotar uno de los mejores goles en la historia del fútbol.
Sanciones y más sanciones
Todos ellos continuaron jugando durante varios años, pero el “gol del siglo” marcó el resto de sus carreras, algunos incluso cayendo en desgracia.
Peter Beardsley, el primero que dejó atrás Maradona en su antológica carrera, fichó un año después por el Liverpool. Continuó en la Premier League hasta 1999 cuando se marchó al fútbol australiano, donde colgó las botas ese mismo año.
Cuatro años después le investigaron por supuestamente intimidar a varios juveniles del Newcastle. En 2018 se metió de nuevo en problemas al ser acusado de racismo por otro joven futbolista, hecho por el que fue suspendido para la práctica de cualquier actividad relacionada con el fútbol durante casi tres años por la Football Association.
Peter Reid fue el otro inglés que quedó fuera de la jugada tras el extraordinario reverso del “10” en el medio campo. Jugó en el Everton hasta 1989 y alargó su carrera jugando exclusivamente en clubes ingleses hasta 1995.
En su etapa como entrenador no tuvo demasiado éxito y seguidamente empezó a trabajar como comentarista. En el 30 aniversario del “gol del siglo” se cruzó con Maradona en Dubái y pese a que los presentes lo tomaron a broma, le mordió la mano soltando la rabia contenida durante décadas.
Terry Butcher nunca ha dudado en reconocer cuando le han puesto un micrófono delante que odiaba a Maradona por sus dos goles en aquel partido de 1986.
Continuó como profesional siete años tras aquel campeonato. Ya en el siglo XXI, el hombre que literalmente sudó sangre por Inglaterra, inició una discreta carrera como entrenador que se alargó hasta 2018.
El “gol del siglo” les persigue décadas después
Sin duda, entre los protagonistas involuntarios del “gol del siglo” el más perjudicado fue Terry Fenwick.
Como si una maldición le persiguiese tras aquella tarde en Ciudad de México, el zaguero británico fue el penúltimo obstáculo en el camino del “10” a la perfección.
Se retiró en 1991, aunque declaró que su carrera terminó aquella tarde del 22 de junio de 1986. Ya tenía una amarilla y no quiso jugarse la expulsión trabando al crack argentino. Siempre se ha arrepentido por aquella acción.
Poco después de colgar las botas fue condenado a cuatro meses de cárcel por conducir en estado de embriaguez, de los que finalmente cumplió dos.
Muy enfadado al final del choque se negó a intercambiar la camiseta con el “10”. Una zamarra que ha sido subastada en 2022 alcanzando un valor de 8,4 millones de euros.
Una buena cantidad de dinero con la que Fenwick podía haber hecho más llevadera su pena, pero el orgullo le llevó a rechazar el habitual intercambio de camisetas, del que sí participó su compañero Steve Hodge, que ahora se ha hecho millonario gracias a aquel gesto.
Peter Shilton jugó hasta los 48 años y con 1401 es el futbolista con más partidos oficiales en la historia de este deporte, además es el jugador que más veces ha defendido la camiseta de Inglaterra (125).
Pese a todos sus méritos bajo palos, ha pasado al a historia como el guardameta que encajó los tantos de “la mano de Dios” y el “gol del siglo”. Caprichos del destino.
En 2013 le retiraron el carné de conducir 20 meses por ir al volante en estado de embriaguez, además tuvo que pagar una multa de más de 1.000 libras esterlinas. También tuvo problemas por una adicción a los juegos de azar y ahora motiva a otras personas para tratar de salir de este tipo de adicciones.
Nunca le perdonó a Maradona la trampa del primer gol en aquel Argentina vs Inglaterra y, pese a reconocerle como uno de los mejores de la historia, nunca quiso volver a cruzarse él.