Cromo de Onésimo - Odio Eterno Al Fútbol Moderno


  • Nombre: Onésimo Sánchez
  • Nacionalidad: Español
  • Posición: Centrocampista
  • Años en activo: 16
  • Palmarés como jugador: FC Barcelona 1 Copa del Rey (1989-1990)
  • Distinciones individuales: 

Onésimo Sánchez uno de los últimos grandes regateadores del fútbol español. Una especie en extinción. Tan genial y desbordante, como individualista e inconstante.

Se dio a conocer en 1986, cuando militaba en el Real Valladolid. Tras dos temporadas en el equipo de su tierra pasó por Cádiz CF y FC Barcelona, donde conquistó el único título de su carrera, la Copa del Rey de 1990.

En Cádiz pusieron muchas esperanzas en la talentosa dupla formada por Onésimo y “Mágico” González, pero el vallisoletano no contó con continuidad y abandonó el club gaditano tras una temporada.

Dos años después Onésimo de su marcha regresó a Pucela para deleitar con sus regates al público de Zorrilla durante otros tres años.

El rey del regate

Un talento incontestable pero cuya carrera no terminó de despegar. Generaba admiración en los entrenadores, pero su excesivo individualismo le solía sacar del once titular, obligándole a actuar casi siempre como revulsivo.

Tras salir de Valladolid jugó en Rayo Vallecano dos etapas, Sevilla FC, Burgos CF y CF Palencia donde colgó las botas en 2002.

Nunca llegó a ser internacional absoluto, pero si jugó con la sub-21 y con la selección de Castilla y León.

En 2006 comenzó la carrera como entrenador de Onésimo, que hasta el momento le ha llevado a dirigir a SD Huesca, Real Valladolid, Real Murcia, CD Toledo y el filial del Celta de Vigo.

También fue segundo entrenador de Eusebio Sacristán durante su etapa como técnico del Girona FC. En la actualidad compagina la actividad como comentarista de radio con sus labores como entrenador.

Cuentan que durante su estancia en Can Barça, en que osciló entre el primer equipo y el filial, apostó con varios compañeros que era capaz de ir dando toques desde el Mini Estadi hasta el Camp Nou.

Al parecer Onésimo estuvo 15 minutos dando toques con la pelota mientras andaba haciendo el camino de ida y vuelta.

Durante su carrera siempre le persiguió la fama de ser un fiestero y trasnochador, que él siempre ha negado rotundamente.

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