El rey del verano

Yo era el rey del verano, ni Georgie Dan con la barbacoa, ni Chayanne con su “torero” ni el “aserejé” de las Ketchup. Yo era el gran animador de la época estival.

Me conocían como “el Trofeo de los Trofeos”, desde hace 63 años he sido el gran animador de la pretemporada futbolística.

En la actualidad cuesta encontrar contendientes que quieran disputarme. Las “malditas” rondas previas de las competiciones mayores nos roban los equipos a mí y a mi hermana del norte, Teresa.

Por aquí pasaron excelentes jugadores del fútbol de antaño, Eusebio, Gento, Di Stéfano, Puskas, Zico y un largo etcétera.

Sobre mi terreno de juego se enfrentaron dos de los más grandes. Johann Cruyff y Pelé. Fue el único partido en el que se vieron las caras. Fue por el tercer y cuarto puesto en 1974, el Barcelona derrotó al Santos por 4 a 1.

Los poderosos hoy prefieren la International Champions Cup, el dinero y el marketing han sustituido a la preparación física y la puesta a punto necesaria para todos los equipos en la época estival ¡¡Qué gran injusticia!!

El Trofeo Carranza acogió el único duelo entre Cruyff y Pelé

Fuente: http://vamosdecabeza.com

 

El precursor de las tandas de penaltis

En 1962 se disputó la primera tanda de penaltis para decidir el campeón en caso de empate en el tiempo reglamentario ¿Sabéis dónde? Sí, señor, fue en el Trofeo Carranza… ups… se me escapó mi nombre.

La idea se le ocurrió a Rafael Ballester. Zaragoza y Barcelona empataron a tres goles en la prórroga.  En 1958 había propuesto que cada equipo lanzase cinco penaltis y el que más acierto tuviese levantaría el trofeo. Y así fue

Antes el campeón se dirimía en un nuevo encuentro al día siguiente. Otra propuesta era darle la copa al equipo que menos córner hubiese concedido. Sólo la tanda de penaltis triunfó.

No se implantó en las competiciones internacionales hasta la Eurocopa de 1976. Allí el gran Antonin Panenka haría historia con su talentoso y valiente lanzamiento.

La idea de Ballester, en principio rechazada por la FIFA, fue aceptada cuando la propuso un colegiado alemán, Karl Wald. Éste se apuntó el tanto, pero su origen está aquí, en Cádiz.

 

Un icono del verano

En las décadas de los 50 y 60 mi popularidad era tal que los grandes clubes se peleaban por venir a disputarme.

Mi coqueto estadio ha asistido a duelos que han sido finales de la Copa de Europa, Real Madrid vs Stade Reims en 1960 o Ajax vs Juventus son algunos de los ejemplos.

Tal era la devoción de los equipos europeos y sudamericanos por mí que hasta 1977, mi anfitrión, el Cádiz, no pudo disputarme. No es soberbia, yo era el auténtico rey del verano futbolístico.

En mi palmarés figuran equipos de tres nacionalidades (española, brasileña y portuguesa) y el Atlético de Madrid es el más laureado con 10 ediciones. A los colchoneros siempre les gustó mucho bajar a las costas gaditanas en el mes de agosto.

El éxito era rotundo, tanto que me crearon un hermano, el Trofeo Carranza de Utrecht, que se disputó durante una década en tierras holandesas.

Cada año es peor, me faltan equipos que quieran jugarme. Ni mi tradición, ni mi solera son respetadas ya. Estoy muy triste no puedo parar de llorar, sólo que mi Cádiz suba a primera me puede consolar.