Debutó en Primera División allá por el año 1961, descendiendo esa misma temporada y, no regresó a la máxima categoría hasta 1989.
Enemigos íntimos
Las Islas Canarias son un territorio ultraperiférico europeo, donde la rivalidad entre las dos provincias se vive en todos lo campos. Hasta la cerveza, Dorada o Tropical, es motivo de rivalidad entre ellas, cada cual defiende a muerte la suya. Por supuesto el fútbol no iba a ser menos.
Si bien solo se han disputado dos derbis canarios en Primera División, su rivalidad viene de muy lejos.
En la clasificación histórica de la Liga, el Tenerife muy a su pesar, ocupa el trigésimo lugar, mientras que sus vecinos de Las Palmas les aventajan en diez posiciones. Los primeros han disputado 13 campañas en la élite del futbol español por las 34 de sus vecinos.
Históricamente por la teoría de los vasos comunicantes el rendimiento de ambos conjuntos ha sido casi antagónico, cuando a uno le va bien al otro suele irle mal o muy mal.
Su momento de gloria
El Tenerife nunca ha durado mucho en sus etapas en Primera, solo durante su etapa dorada en los 90 logró mantenerse una década en la élite del fútbol español, desde que ascendió en 1989 hasta que perdió la categoría en 1999.
Esos diez años dieron para mucho y en esa época los «chicharreros» alcanzaron las mayores gestas como club.
En 1986 el ginecólogo Javier Pérez se hizo con la presidencia del club cuando militaba en 2ªB. Esa misma campaña quedaron campeones, ascendiendo a la categoría de plata.
El proyecto se estabilizó y en el temporada 1988-1989 quedaron terceros, logrando el ansiado ascenso tras doblegar al Real Betis en la promoción.
Al mismo tiempo emergió la figura del delantero panameño Rommel Fernández, que con sus 17 tantos contribuyó de forma notable a un ascenso que se materializó con una goleada 4-0 a los verdiblancos en elHeliodoro Rodríguez López. Poco importó que cayeran días después por la mínima en el Benito Villamarín.
Mención especial merece el curioso caso de Manolo Hierro, que perdió aquella promoción con el Betis, pero se quedó en Primera, con el Tenerife, club al que llegó cedido procedente del FC Barcelona Hay gente que siempre está en el lado bueno, que diría aquel.
En su regreso a la máxima categoría Vicente Miera cedió su sitio Azkargorta a mitad de temporada y este logró salvar los muebles en la promoción, imponiéndose al Deportivo de la Coruña por la mínima en una eliminatoria agónica.
Aquella permanencia consolidó el proyecto, con la idea de mantener la categoría y seguir mucho tiempo en Primera.
Dicho y hecho. La temporada siguiente, el equipo se reforzó bien y llegaron hombres clave en la historia de club, como Pier Luigi Cherubino, Paqui, Agustín o Julio Llorente, pero sobre todo Fernando Redondo, que dotó de solidez al medio campo y se salvaron con menos apuros.
En la 1991-1992 se produjo la eclosión definitiva de un Tenerife al que llegaron futbolistas como Dertycia, Chano o Pizzi.
Valdano sustituyó a Solari en el banquillo a falta de 8 jornadas y con el equipo ya salvado «arrebataron» la Liga al Real Madrid, poniendo rumbo al Camp Nou en la primera de las dos “Ligas de Tenerife”.
Superarse año tras año
Valdano sacó el mejor rendimiento posible al equipo y en la temporada 1992-1993 pusieron de nuevo la Liga patas arriba en la última jornada. Reforzaron el centro del campo con hombres como Ezequiel Castillo o Chemo del Solar. y una propuesta de juego alegre fiel a la personalidad de su técnico, considerado la antítesis del pragmatismo que proponía el «Bilardismo«.
Carlos Salvador Bilardo entrenaba por entonces a un Sevilla que contaba con Diego Armando Maradona, junto al que había sido campeón del mundo en 1986. El morbo estaba servido y los choques entre chicharreros e hispalenses hicieron correr ríos de tinta.
Por si a alguien le pica la curiosidad, el Tenerife se impuso 3-0 en la ida, mientras que el Sevilla venció 1-0 en la vuelta.
Aquel equipo logró la mejor clasificación histórica del club, un quinto puesto que le dio acceso a la siguiente edición de la Copa de la UEFA. Además volvieronn a chafarle la Liga al Real Madrid imponiéndose a los blancos en la última jornada.
Así en la 1993-1994 el Tenerife disputó competición europea por primera vez en su historia.
La Juventus ahogó sus sueños en octavos con un contundente 3-0 en la ida en Delle Alpi, haciendo insuficiente el 2-1 chicharrero en el Heliodoro. En la Copa del Rey también firmaron un gran torneo, cayendo en semifinales ante el Celta de Vigo.
Las tres competiciones pasaron factura a los tinerfeños que, aunque estuvieron lejos de la zona caliente, no lograron pasar del décimo puesto.
Hubo que esperar a la 1995-1996 para volver a ver al mejor Tenerife y en la campaña del doblete del Atlético de Madrid volvieron a quedar quintos clasificándose de nuevo para la UEFA.
Fin de la década prodigiosa del Tenerife
Jupp Heynckes sustituyó en el banquillo a Vicente Cantatore, que no había logrado hacer olvidar a Valdano.
En la campaña 1996-1997 no lograron pasar de octavos en Copa del Rey, ni clasificarse para competición europea, pero estuvieron muy cerca de plantarse en la final de la UEFA.
Cayeron frente al campeón, el Schalke 04, venciendo en casa 1-0 y perdiendo 2-0 en tierras germanas, en el que sigue siendo uno de los partidos más importantes en la historia del «Tete». Tras aquello fueron perdiendo fuelle y quedando cada vez más abajo en la tabla.
Seguramente la clave esté en la fuga continuada de talento, jugadores y entrenadores que emigraron a clubes más poderosos y no pudieron o supieron sustituirlos con futbolistas de garantía.
Descendieron en 1999 poniendo fin a la década más gloriosa en la historia del Club Deportivo Tenerife, que este 2022 cumple cien años, aunque en esto no todos están de acuerdo.